domingo, 15 de mayo de 2016


UN NUEVO ESPECTRO EN EL PANORAMA POLÍTICO ESPAÑOL: CLEPTOCRACIA/REGENERACIONISMO
Este 15 de mayo se cumple un lustro del nacimiento del Movimiento 15-M. Este colectivo surgió a raíz de las manifestaciones existentes en numerosos municipios españoles en esa fecha de 2011 en contra del parco nivel ético-político que sus simpatizantes observaban en numerosos representantes públicos, así como de una estructura y políticas socioeconómicas consideradas desigualitarias.
A diferencia de otras movilizaciones cuyos objetivos políticos eran semejantes, aquellas no fueron convocadas por organizaciones izquierdistas, sino por ciudadanos con distinto grado de participación social. Además, la mayor parte de los sujetos no enarbolaba ninguna consigna ideológica concreta. Aunque la mayoría de los propósitos encajaban dentro de las propuestas socialistas, la perspectiva estaba enfocada desde el punto de vista de la regeneración institucional.
¿Y qué entendemos por regeneracionismo? Pues la preconización de normas, instituciones y cargos públicos que poseen los siguientes rasgos: vocación de servicio, honestidad, transparencia, garantía judicial, fomento de la participación e igualdad de trato y de oportunidades. El fin último es la consecución de un elevado índice de desarrollo humano (IDH) –compuesto por tres parámetros: esperanza de vida, educación y PIB de acuerdo con los planteamientos de la ONU-, así como de bajos niveles de corrupción, a partir de los patrones establecidos por Transparencia Internacional. Este segundo fin, como podemos deducir, va ligado al anterior.
Por otro lado, el elemento regeneracionista ya había sido analizado y defendido en España a comienzos del siglo pasado por el pensador Joaquín Costa desde una óptica autoritaria y neoilustrada, así como, una centuria después, por los partidos políticos Ciudadanos (creado en 2006) y, con un mayor énfasis, por UPyD (nacido en 2007); ambos, de corte liberal-radical.
De esta forma, este discurso renovador y posmaterialista se extendería considerable y principalmente en organizaciones partidistas de la “vieja” (BNG o IU) y “nueva” izquierda alternativa (Podemos, Equo, ICV o Anova-IN), fundamentalmente a raíz de la crisis socioeconómica y política, así como de la eclosión del mencionado movimiento y de otros análogos, como 15MpaRato o Democracia Real Ya, consecuencias de lo anterior al fin y al cabo. Asimismo, este nuevo contexto social ha dado lugar a que incluso los partidos de la “vieja política” hayan insistido notablemente en conceptos como la “transparencia” (PP) o fomentado un mayor nivel de participación interna (PSOE).
En consecuencia, en esta década podemos observar como la política española no solo pivota en torno a un mayor o menor nivel de igualdad o de centralización/descentralización, sino a ámbitos temáticos como: la lucha contra el fraude fiscal, la defensa de la independencia real del poder judicial y de las empresas públicas audiovisuales, el fomento de las elecciones internas y externas, la publicidad de las actividades llevadas a cabo por las instituciones, la separación entre el poder político y el empresarial, la defensa de los servicios públicos, la racionalización administrativa, la eliminación de prerrogativas a cargos públicos, etc.
Como vemos, en la teoría todos estos aspectos casarían con los rasgos del regeneracionismo enunciados anteriormente y algunos de ellos, especialmente aquellos más ligados a la idea de igualdad, al discurso de los distintos colectivos de izquierda. Así, aunque al igual que Podemos el Movimiento 15-M ha huido de etiquetas ideológicas, no cabe duda, al leer sus propuestas, que ambos están ubicados en la misma área de ese espectro. No obstante, el regeneracionismo no es en absoluto patrimonio de la izquierda, sino que es en cierta medida transversal.
Finalmente, la oposición al deseo de todas estas metas es la cleptocracia o institucionalización de la corrupción. Consecuentemente, esta última no es defendida abiertamente por ninguna organización, a diferencia del resto de dimensiones que componen los distintos ejes a través de los cuales se mide la política.

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